Muy decepcionado con el modelo de franquicia D-Uñas
Mi experiencia como franquiciado de d-uñas ha sido profundamente desilusionante. Desde el inicio, la gestión estuvo marcada por una prisa evidente por cobrar el canon de entrada, dejando completamente en segundo plano la viabilidad real y el estudio del punto de venta.
A lo largo de la operativa, la franquicia ha mostrado un soporte nulo: no existe apoyo en acciones de marketing efectivas, seguimiento del rendimiento ni alternativas de acompañamiento frente a las pérdidas continuadas o un posible cambio de ubicación.
Para empeorar la situación, cuando se busca una salida ordenada o el traspaso del local, la marca impone bloqueos sistemáticos e inflexibilidad, impidiendo una venta libre y abocando al franquiciado a una situación insostenible. La estructura de la central parece estar orientada exclusivamente al cobro de cuotas iniciales, desentendiéndose por completo de la supervivencia y la realidad del franquiciado en el día a día.








